Robert Redford se convirtió en una de las estrellas más célebres de Hollywood durante las décadas de 1960 y 1970, ganándose rápidamente la reputación de ser uno de los protagonistas más apuestos y carismáticos de su época.
Su cabello rubio, sus ojos azules y su encanto natural lo convirtieron en uno de los favoritos del público en todo el mundo.

Su gran oportunidad llegó con una serie de importantes películas, entre ellas Butch Cassidy and the Sundance Kid, donde compartió protagonismo con Paul Newman.
Siguió ese éxito con películas icónicas como The Sting, All the President’s Men, The Great Gatsby y The Way We Were, consolidándose como una de las estrellas que definieron su generación.
Con el tiempo, Redford amplió su trayectoria más allá de la actuación y se convirtió en un reconocido director y productor. Su trabajo detrás de la cámara le otorgó aún más reconocimiento, incluido un Premio de la Academia por dirigir Ordinary People.
Debido a que Redford pasó tantas décadas bajo la mirada del público, los fans pudieron ver cómo su apariencia evolucionó desde el galán de cabello rubio de los años 60 hasta convertirse en un distinguido veterano de Hollywood.
Sus fotografías de años posteriores lucen naturalmente muy diferentes de las imágenes asociadas con sus papeles más famosos.
Sin embargo, para generaciones de amantes del cine, Redford sigue siendo inmediatamente reconocible.

El joven protagonista que alguna vez apareció en innumerables portadas de revistas terminó desarrollando cabello plateado y rasgos más maduros, pero la confianza serena y la presencia en pantalla que lo hicieron famoso nunca desaparecieron.
Su transformación es un llamativo recordatorio de cuánto tiempo ha pasado desde que Redford se convirtió por primera vez en una de las estrellas más admiradas de Hollywood.