Siempre había llevado el cabello largo: grueso, hasta los hombros y ligeramente ondulado. Se había convertido en parte de su imagen, algo por lo que todos lo reconocían.
Ya fuera recogido o suelto, su cabello le daba un aire relajado y despreocupado. La mayoría no podía imaginarlo de otra forma.
Pero un día, sin avisar a nadie, decidió que era momento de un cambio. No solo un recorte o un arreglo… sino una transformación completa.
Entró a una barbería y pidió un corte muy corto, algo totalmente distinto a lo que había tenido antes.

Mientras las máquinas zumbaban y los mechones largos caían al suelo, vio cómo su reflejo cambiaba minuto a minuto. Su mandíbula se veía más marcada, sus ojos más intensos y todo su rostro se abría. Fue un impacto… incluso para él.
Cuando salió, nadie lo reconocía. Sus amigos estaban atónitos, algunos sin palabras. El nuevo look era audaz, limpio y le dio una energía completamente nueva. No solo se veía diferente… se veía seguro, renovado, y como alguien listo para comenzar de nuevo.
Fue más que un corte de pelo. Fue un nuevo comienzo, y le quedó perfecto.
Y sinceramente… nunca se vio mejor.
Míralo aquí:
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